Cuando nos relacionamos con la naturaleza considerándonos parte de ella, podemos reconocer en el territorio características propias de él, de su ser, que son de mayor permanencia que nuestra propia cultura. Hablamos del clima, y todas sus variables; de la geoforma; de la composición y diversidad botánica y toda la dinámica y ritmo que de éstos deriven. El suelo, la Madre Tierra, es la fuente de fertilidad y salud que sostiene la vida en el planeta, y al vincularnos con él de forma sistémica, debemos considerar la complejidad y jerarquía de las diferentes variables del sistema biosférico del que es parte.
Características climáticas y biogeográficas
El clima se define por el conjunto de condiciones atmosféricas de una región geográfica. Es el factor básico limitante de la diversidad animal y vegetal, existiendo diferentes formas de clasificarlo. Es importante conocer tanto los tipos fundamentales de clima (Köppen, 1948), como particularidades del microclima que se puedan dar debido a la topografía, la vegetación, altitud, etc.
Una forma de sistematizar la información acumulada sobre la flora y el clima en Chile, dando una visión integradora que incluye la variable espacial, es la “Sinopsis bioclimática y vegetacional de Chile”, de Luebert y Pliscoff (2006). Estos autores, en base a una clasificación bioclimática, la fisionomía de la vegetación y sus especies vegetales dominantes, realizan una clasificación de diferentes pisos de vegetación, permitiendo evaluar, conservar y/o restaurar ecosistemas, siendo además una guía sobre la composición y diversidad vegetal de cada lugar.

Memoria Oral
Hoy en día, hay una creciente apreciación del patrimonio Biocultural, lo que propone valorar el conocimiento que las personas tienen sobre el medio natural en que habitan, a partir de una dinámica de permanente movimiento y re significación entre los seres humanos y su ambiente.
El conocimiento actual nos permite comprender que los pueblos siguieron trayectorias propias debido a las diferencias existentes en su entorno, no debido a diferencias biológicas entre ellos (Diamond, 2009). Por esto, se hace necesario siempre escuchar lo que tienen para contarnos los agricultores, campesinos y trabajadores de un sistema agrícola, ya que cada lugar tiene una historia, la que siempre deja huella en el territorio. Herramientas, tecnología, estructura política, artes, oficios, determinan nuestra forma de pensar y vivir, y por ende de transformar los ambientes naturales que nos rodean.
Diseño de sistemas agrícolas
Las características propias de cada lugar determinan los recursos, la eficiencia y el desenlace que tendrán los manejos que realicemos, pero pocos sistemas agrícolas han sido diseñados reconociendo estas particularidades. Si a la falta de diseño, agregamos que en nuestro país podemos encontrar una gran diversidad de climas, presentando además gran variabilidad en sus características geomorfológicas y edafo-ambientales, tendremos una alta ineficiencia y heterogeneidad en los resultados productivos esperados, que suelen intentar mejorarse solo incrementando los insumos. En la práctica, hay mayores
pérdidas por decisiones erróneas, y planificaciones poco certeras, que por problemas de desequilibrios biológicos. Con la información obtenida al reconocer las características del lugar, podremos actuar pertinentemente sobre los sistemas agrícolas, intentando lograr una correspondencia entre las características ecológicas y los objetivos y usos que posteriormente le asignemos. El agricultor, a través de un diseño y planificación, debe poder reflexionar sobre el pasado, planificar el futuro y actuar en el presente de manera consciente.
El diseñar es un proceso continuo, guiado en su evolución por la información, las destrezas ganadas por la experiencia y las observaciones anteriores. Todos los diseños que involucran la vida, experimentan un proceso de cambio continuo a largo plazo, hacia un estado de equilibrio dinámico y balanceado. Es más, puesto que el objetivo del diseño predial es crear orden, belleza y perfección, las soluciones deben ser armónicas. Diferentes estilos de agricultura -agroecológica, ecológica, orgánica, biodinámica, permacultura- incorporan en sus principios básicos el realizar un diseño acorde a las características permanentes de cada lugar.
Órganos del Sistema
Es fundamental reconocer los componentes u órganos de cada Sistema Agrícola, los cuales cumplen diferentes funciones, siendo las más importantes soportadas por más de uno de ellos. Podemos agrupar los componentes, a grandes rasgos, en unidades de Producción, Protección y Mantención. Si bien cada unidad debe ser multipropósito, en cada uno se reconoce una función principal.
La base para un buen diseño es entender la relación que existe entre todos los órganos del Sistema; entender los flujos de energía, información y materia entre ellos y seguir los patrones funcionales y estructurales que tiene la naturaleza. En cada uno de los órganos del Sistema Agrícola es relevante conocer la pendiente y así el distrito, lo que se hace especialmente importante en un país como Chile, donde podemos encontrar todos los diferentes tipos de distrito a lo ancho del territorio. Es importante también reconocer sitios con características homogéneas de textura-profundidad e hidromorfismo, ya que permite determinar el potencial productivo de las unidades de manejo.
Componentes de un Sistema Agrícola

Diseño agronómico
Cuando hablamos de diseño agronómico, queremos hacer referencia a cómo suministramos los requerimientos básicos de cada especie que cultivamos. Este diseño debe, idealmente, ser acorde a las condiciones naturales en que se desarrolla cada especie. Con un análisis de laboratorio podemos reconocer
atributos físicos y químicos del suelo, tales como pH, conductividad eléctrica, capacidad de intercambio catiónico, porcentaje de materia orgánica, u otro que se considere relevante. Sin embargo debe tenerse en cuenta que las características fisico-químicas del suelo pueden y suelen ser manifestaciones de las condiciones biológicas o de la vida del suelo.
Las consideraciones fundamentales que se toman comúnmente están determinadas por fines productivos, por ejemplo: la especie y variedad; su hábito de crecimiento (foliar y radical); la eficiencia en la captación de luz, dada por el espacio y conducción; la forma de suministrar agua; el uso de maquinaria para acompañar las labores en caso de huertos frutales; viñas y cultivo bajo invernadero, etc. La configuración del perfil horizontal estará determinada por la distancia a la que se cultive la especie escogida, lo que nos permitirá distinguir zonas con diferentes condiciones biológicas del suelo.
Registro y plan de manejo
Entender el centro en que se fundamentan nuestras acciones nos permite que estas tengan un sentido, un hilo conductor, y más que determinarnos el camino por el cual seguir, nos muestra el horizonte al cual debemos llegar. El registro de los diferentes manejos que realizamos durante el año en nuestro Sistema Agrícola es fundamental cuando queremos evaluar la eficiencia de los recursos utilizados, así como las posibles causales del comportamiento, rendimiento y desequilibrios del sistema biológico. Los manejos deben generar las condiciones para aumentar tanto la salud como la fertilidad de cada unidad con la cual nos relacionamos.
El registro de los diferentes manejos que realizamos durante el año en nuestro Sistema Agrícola es fundamental cuando queremos evaluar la eficiencia de los recursos utilizados, así como las posibles causales del comportamiento, rendimiento y desequilibrios del sistema biológico. Los manejos deben generar las condiciones para aumentar tanto la salud como la fertilidad de cada unidad con la cual nos relacionamos.
El plan de manejo y las practicas de conservación y restauración e los sistemas biológicos dependeran de la conexión amorosa y respetuosa que generemos con la tierra. La invitación es a ampliar nuestra percepción, actuar con creatividad, intuición e imaginación, siendo capaces de descubrir e innovar en esas pequeñas acciones que debemos hacer para generar grandes cambios.
